Perú
En Perú, nos centramos en apoyar proyectos que empoderen a las mujeres y a las comunidades agrícolas indígenas, grupos que a menudo se enfrentan a barreras sistémicas en términos de educación, sanidad y oportunidades económicas. Los proyectos que apoyamos se encuentran en la ciudad suroriental de Cusco, en Antilla, en el distrito de Curahuasi, y en Santiago de Pupuja, cerca de Puno.
Proyectos de apoyo a comunidades rurales y mujeres en Perú.
Cooperamos con tres organizaciones de la sociedad civil en Perú desde 2022. Los proyectos se centran en la educación, la agricultura ecológica y el empoderamiento de grupos de población marginados, especialmente comunidades indígenas y mujeres.
Alrededor del 60 % de Perú está cubierto por selva amazónica: el país es uno de los de mayor biodiversidad del mundo. Perú posee vastos recursos naturales y es el segundo productor mundial de cobre después de Chile (Statista, 2022). Según el Grupo por los Derechos de las Minorías (2023), alrededor del 25,7% de la población se identifica como indígena. Muchos viven en regiones rurales, hablan quechua o aymara y practican la agricultura a pequeña escala, a menudo en condiciones precarias y con un acceso limitado al agua potable, la educación y los servicios sanitarios.
A esto se añade la minería informal y a veces ilegal, que provoca una destrucción masiva del medio ambiente en muchas regiones: El agua contaminada y la menguante calidad del suelo ponen en peligro tanto los ecosistemas como los medios de vida de muchas familias.
Cusco, Puno, Curahuasi.
Con la educación y la agricultura sostenible hacia una mayor participación y autodeterminación.
Los efectos de la pobreza, la marginación y la desigualdad estructural en Perú afectan especialmente a las mujeres y a las comunidades indígenas, independientemente de que vivan en regiones remotas o urbanas. La pandemia del COVID-19 ha exacerbado estas desigualdades: las relaciones laborales informales se han colapsado y la violencia de género ha aumentado. Muchas mujeres, especialmente las madres, sólo tienen un acceso limitado a la educación, la atención sanitaria y un empleo seguro. Al mismo tiempo, los pequeños productores carecen a menudo de infraestructuras, acceso al mercado y representación política de sus intereses. Aquí es donde entran en juego los proyectos de nuestras organizaciones asociadas: Ofrecen formación práctica, crean nuevas oportunidades de ingresos y promueven la autoorganización local, con el objetivo de cambiar las estructuras a largo plazo.