Madagascar
En Madagascar, trabajamos con organizaciones locales para empoderar a las mujeres de las zonas rurales, a los jóvenes y a los jóvenes agricultores. Las iniciativas actuales están activas en las regiones de Menabe, Boeny, Sofia y Betsiboka y se dirigen específicamente a comunidades que afrontan retos sociales y económicos.
Fortalecer las comunidades rurales mediante la educación, el acceso a la financiación y la participación política.
Lemonaid & ChariTea e.V. colabora con organizaciones sin ánimo de lucro en Madagascar desde 2023. Apoyamos programas centrados en la creación de valor local, la inclusión financiera, la formación y la participación social. Actualmente se están ejecutando dos proyectos estrechamente orientados a las necesidades específicas de las comunidades implicadas.
Madagascar está situado frente a la costa oriental de África y es el segundo Estado insular más grande del mundo, con una superficie de más de 587.000 kilómetros cuadrados. Es una de las regiones más importantes del mundo por su biodiversidad: numerosas especies, incluidos los lémures, son endémicas y se dan exclusivamente allí.
Paralelamente a esta riqueza natural, el país se enfrenta a profundos problemas sociales y ecológicos:
Alrededor del 80% de la población vive por debajo del umbral de pobreza de 1,90 USD al día (Banco Mundial, 2021), y cerca del 42% de los niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica (UNICEF, 2021).
La mayoría de la población depende de la agricultura de subsistencia y, por lo tanto, depende en gran medida de las condiciones climáticas. El cambio climático progresivo se manifiesta en forma de un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías, inundaciones y ciclones, con graves consecuencias para la seguridad alimentaria y la estabilidad ecológica.
El objetivo de nuestros socios de proyecto es reforzar la resiliencia de la población y preservar a largo plazo el entorno natural único de Madagascar.
Las iniciativas que apoyamos se centran en las regiones de Menabe, Boeny, Sofía y Betsiboka.
Los proyectos que se financian actualmente en Madagascar abordan los principales retos a los que se enfrenta la población rural, en particular la pobreza, el acceso limitado a la educación y las consecuencias de la violencia doméstica.
Muchas mujeres, sobre todo en regiones remotas, apenas tienen ingresos propios ni derechos de participación social. Los programas les abren nuevas perspectivas: mediante la formación profesional, la educación y la capacitación económica. El objetivo es crear condiciones comerciales más justas, mejorar el acceso a los mercados locales y regionales y permitir así una seguridad de ingresos a largo plazo para las mujeres y los jóvenes agricultores. Así se crean vías sostenibles hacia la independencia y la resiliencia de las comunidades rurales.